martes, 27 de octubre de 2009

20091015

NADA HABÍA ANTES DE QUE VINIERAN

Nada había antes de que vinieran.
Sólo un agrio subsistir
un vivir día a día entre cuatro paredes sin vistas
y un tejado de uralita.
Carente de suelo firme habitaba suspendido
sobre un profundo vacío lleno de prescindibles.

Nada había antes de que vinieran.
Sólo un deambular derrotado
por desiertos desprovistos de oasis ansiados,
sin derrotero.
Sin estrella que me guiara ni ánimo de buscarla.

Hasta que ellos vinieron
y viró el viento en otra dirección.
No por deseados causaron menos algarabía
no por esperados provocaron menos emoción.
Ellos
nuevos timoneles fueron,
destellos que la travesía iluminó,
alegres melodías frente a una anodina canción.

Desde que vinieron todo rebosa,
todo subsistir cobró sentido.
Las cuatro paredes se tornaron hogar,
el tejado bóveda celestial
y el suelo firme terreno fértil donde abonar.
La vida con ellos
exige más esfuerzo pero encuentras regocijos
porque ahora todo mi egoísmo es su felicidad
y toda mi felicidad es la de ellos, la de los hijos.

3 comentarios:

Raquel dijo...

ualaaaaa

bajoqueta dijo...

Me gusta me gusta :)

Por cierto los otros días es que está vacío... o es que no se ver lo que has escrito...

La Marca Amarilla dijo...

BUENAAAAAAAAAAASSS ...

Dónde sólo hay título habrá -más adelante- un poema ...

Gracias!!!

:)